Viaje a Huelva, febrero de 2023
Viaje a Huelva 2023
Viaje a Huelva 2023
Hemos hecho nuestro primer viaje del Imserso al hotel Flamero de Matalascañas, a 20 minutos de Huelva. El hotel se encuentra en el parque de Doñana, en una playa sólo con casas y hoteles de playa, no es un pueblo, depende de Almonte. No hay bares abiertos en febrero donde tomar un café y pocas tiendas, pero el hotel está muy bien. Limpio, buenas habitaciones, la nuestra con terracita que da al mar y comida tipo buffet aceptable,
La playa de Matalascañas tiene un buen paseo de unos 5 km para andar, con entradas al parque natural lleno de pinos, y eso hemos hecho, andar mucho. La marcha normal era desayunar, salir con el coche a visitar pueblos o lo que fuera, comer por ahí y volver por la tarde al hotel, ducha y cena. Total que hemos desayunado y cenado en el hotel y comido según dónde estábamos.
Para visitar Huelva contratamos un free tour de esos, yo creo que merece la pena porque te cuentan cosas de la ciudad que de otro modo pasas por delante y no te enteras. Nos contaron el barrio inglés, casas de los trabajadores y cargos ingleses de las minas de Río Tinto, cosa muy curiosa, el museo de Colón, más cosas y finalmente la vía del tren en el puerto, tren que llevaba el material de las minas para ser cargado en barcos, muelle extremadamente curioso. Comimos allí mismo en el puerto, un lugar de una relación precio calidad muy aceptable, a destacar el choclo a la plancha, las gambas hervidas y el adobo. Con una botella de vino blanco con denominación Condado de Huelva.
Otra mañana fuimos a Portugal para entrar en el Algarve. Algarve es una provincia en el sur de Portugal. Buscábamos esas playas con rocas y similares, pero no entramos demasiado y no las vimos. Al remate volvimos y comimos en Tavira. pueblo para visitar y comer. Comimos en el bar El Encuentro. No estaba mal, a destacar el bacalao y el pulpo.
Otro día contratamos la visita al parque de Doñana en el mismo hotel, excursión que proponía Mundiplan. Aprovecho para contar que Mundiplan es la empresa que se encarga de los viajes del Imserso, ofrece muchas excursiones para las personas que no tienen coche (nosotros lo llevábamos) o por si quieres aprovechar las programadas y no calentarte la cabeza en pensar cómo visitar ciertas cosas. La excursión a Doñana la contratamos porque no se puede entrar en el parque con tu coche, por tanto nos asegurábamos la visita. Teníamos mucho interés en ver Doñana, de hecho me llevé el “tele” para tomar fotos, pero nos decepcionó. Por la época del año y la sequía, no había agua y no vimos animalitos, sólo nos gustó las explicaciones del guía. En definitiva, no nos satisfizo la visita.
También visitamos El Rocío. El Rocío es una aldea con 2000 habitantes censados, llena de hotelitos y de casas bajas pintadas de blanco y amarillo, con maderas en la puerta para atar a los caballos. La curiosidad es ver las calles de arena amarilla, todo en el pueblo está pensado y preparado para los caballos. Como dice mi amigo: si pasas por allí, es un sitio que hay que visitar una vez en la vida. Una ermita blanca y amarilla alberga a la famosa Virgen del Rocío. La aldea siempre está llena de visitantes que pasean, visitan la ermita y compran en las múltiples tiendas que se encuentran. Esos 2000 habitantes crecen hasta el millón y medio de visitantes que se concentran en la romería, por eso queríamos conocer el sitio.
No podíamos perdernos el monasterio de Santa María de la Rábida, las tres carabelas de Colón y la casa de Juan Ramón Jiménez. Los tres se encuentran cerca el uno de los otros, de hecho del monasterio a las carabelas fuimos caminando, hay menos de un km, y Moguer está a 10 minutos en coche. En el monasterio de la Rábida se describe un poco cómo Colón planifica el viaje desde este sitio. Tiene un claustro interesante. Las carabelas resultan muy curiosas de visitar si te haces una idea de cómo viajar en aquellos tiempos por ese océano desconocido. En Moguer visitamos la casa de Juan Ramón Jiménez y Zenobia, con explicaciones muy interesantes sobre todo sobre el papel de Zenobia en la vida y obra de Juan Ramón. Comimos en Moguer en la Taberna de la Yunta. Si se va, se debe tener en cuenta que los platos son enormes. Pedimos pescado (variado y bueno), una tapa de ensalada variante de la rusa, adobo y un flamenquín, este último era enorme y no pudimos con él, seguro que pesaba más de medio kilo, no nos lo comimos todo. Muy buen servicio. Hay al lado un restaurante de mayor categoría pero entramos en la taberna.
El Parque Minero de Riotinto fue la gran sorpresa del viaje. Se necesita más de un día si quieres verlo tranquilamente. La comida, a media visita, fue en un restaurante a las puertas del museo minero porque tenía que ser con muy poco tiempo, menú del día. Primero se visita la Mina Peña de Hierro, una de las antiguas, curioso de ver si piensas cómo sufrían para extraer el mineral de cobre y se transportaba hasta las vías del tren que lo llevaba a Huelva ciudad. De ahí al tren minero que te lleva a visitar el complejo de transformación del mineral extraído de la mina y recorre el río. Es un placer hacer el recorrido en tren, la guía va explicando todo lo que se ve por las ventanas del tren y te quedas boquiabierto disfrutando del paisaje, el color del río, los sedimentos, las montañas de materiales, las vías del tren. · un placer.
Después el Museo Minero que nos sorprendió muchísimo, pero no lo disfrutamos completamente porque antes de visitarlo había que comer e ir después con otra guía a visitar la Mina Corta Atalaya. Ésta con 1km de larga, 800m de ancha y más de 300m de honda, es impresionante. En la mina a cielo abierto se ven los escalones que parecen como carreteras para adentrarse en el fondo de la tierra. Los escalones tienen entre 14 y 20 metros de altura, una barbaridad. Si te fijas en el vídeo, se ve una locomotora y parece de juguete. Las explicaciones del guía son muy esclarecedoras, si te interesa el tema claro. Así como las propuestas de futuro que tienen. No entramos en cuestiones medioambientales ahora. Nos queda por ver la mina actual, unas cuevas y no recuerdo qué más.
Y ese ha sido nuestro viaje.
Las visitas interesantes, pero el descanso y desconexión municipal ha sido lo mejor de todo. Hemos cargado pilas y hemos dedicado unos días a nosotros, que también tenemos derecho.No hemos descrito todo por no hacer el documento demasiado pesado.
Esperamos que le sirva a aquella persona que esté interesada en viajar por la zona.
Hasta el próximo.
Cristina y Nelson.
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